El carro de combate
Por: Alberto Gómez López (Colaborador del Museo Empire)
En este artículo, nuestro colaborador Alberto Gómez López hace una excelente introducción al mundo de los blindados de combate, su construcción, su utilización y su importancia como factor táctico y estratégico además de su contexto histórico. Para facilitar la localización de los contenidos, este trabajo sobre los blindados se ha dividido en artículos más pequeños dedicados a cada ejército y periodo que pueden encontrarse en las secciones Segunda Guerra Mundial, Guerra Fría y Actualidad.

División Panzer en la batalla de Kursk
Características generales de los blindados en la primera y la segunda guerra mundial
– Diseño
Al finalizar la Primera Guerra Mundial, se empezaron a desarrollar mucho los
blindados en cada país, dándose cuenta éstos, del futuro potencial de los
blindados en los conflictos venideros. Para empezar, el propio diseño del tanque
supone una innovación en el armamento. Este diseño respondía a tres funciones:
– Potencia de fuego: La capacidad armamentística del tanque
– Movilidad: La velocidad de tanque y su capacidad de maniobra. Esta
función sería fundamental para el desarrollo de la táctica de los blindados,
basado principalmente en la movilidad.
– Protección: La cantidad de blindaje.
Por otra parte, el propio diseño del tanque, buscaba y conseguía intimidar al
enemigo. El diseño del tanque ejemplificaría la idea de fortaleza, de
invulnerabilidad. Todavía hoy, una formación de tanques o incluso, un simple
tanque, inspira un gran temor en el enemigo. Era su diseño, lo que provocaba
terror. Ese terror, se incrementaba si a ese diseño, se le añadía, ruido, humo,
movimiento...

MkIV británico avanzando sobre una trinchera
Durante la segunda guerra mundial, el carro de combate experimentó mejoras en su
diseño. Para empezar, el tanque pasó de ser un mero vehículo para avanzar por
las trincheras, a un vehículo de asalto blindado. Así, se le fueron añadiendo
armas de mayor calibre. Para sustentar esas armas, muy pesadas, en un chasis, se
hacía necesario construir una estructura, independiente del casco. Esa
estructura, sería la clásica torreta, donde se soportaría y se situaría el arma
principal: el cañón. Esta torreta, podría girarse mediante el sistema eléctrico
del tanque. El primer diseño de tanque con torreta, correspondería al tanque
británico Whipet.
A partir de ahí, se marcaría el diseño clásico de todos los tanques de combate,
basado en una sola torreta, eje de todo el armamento principal, un perfil bajo,
con cadenas diferenciadas del perfil.
Respecto al blindaje, los primeros carros de combate, estaban protegidos por
hierro. El blindaje estaba sellado de forma precaria y tosca, mediante piezas
sujetas con pernos o como mucho, remachadas. Naturalmente, eso traía como
consecuencia, una desujección y saltaban en pedazos fácilmente, con una gran
explosión. Así, el siguiente diseño de blindaje, sería mediante soldadura
continúa. Un blindaje en una sola pieza. Se conseguía gracias a un aparato: el
arco eléctrico. Mediante una varilla metálica, se le aplica electricidad, que
hace que el arco se caliente y funda la pieza. Esta técnica, sería aplicada por
los alemanes en la fabricación de sus panzers.
El blindaje, no sería uniforme. Tendría un grosor diferente según las partes del
vehículo. Generalmente, las zonas donde hay más blindaje, serían las zonas de la
torreta y la zona frontal y lateral, que serían, en teoría, las zonas más
expuestas y donde recibirían más fuego. Las zonas menos protegidas, son el
techo, la parte inferior y la posterior. Partes que, en teoría, recibían menos
impactos. Para evitar daños a las ruedas, se añadían faldones al tanque.
Finalmente, el tanque se movía con un sistema de orugas metálicas. Estas orugas
poseían una suspensión, en forma de pequeñas ruedecillas, llamadas bojes. Así,
se evitaba que el tanque sufriera sacudidas si entraba en terreno accidentado,
permitiendo a la tripulación actuar y disparar mejor. Posteriormente, este
sistema se mejoró gracias al ingeniero norteamericano J. Walter Christie. Este
ingeniero, inventó un nuevo sistema de suspensión. La llamada “ suspensión
Christie”. Este sistema, consistía en la sustitución de los bojes, las pequeñas
piezas redondeadas que servían de sujeción, por cinco grandes ruedas, que,
rodeadas por la oruga, soportarían el peso. El sistema de impulsión del tanque
más extendido en la segunda guerra mundial, sería el motor de gasolina.

Sistema de suspensión mediante bojes (Panzer III)

Sistema de suspensión "Christie”, basado en cinco ruedas rodeadas por una oruga. Las ruedas serían las encargadas de soportar y amortiguar el avance del tanque (T-34)
– Armamento
El arma principal por excelencia del tanque, sería el cañón. Tanto si es un
carro de combate, como un cazacarros, como artillería autopropulsada, el arma
principal de los blindados de combate, sería el cañón. El cañón, se montaba, por
su gran tamaño y peso, en la torreta que lo sustentaba y lo movía, exceptuando
esto último, en el caso de la artillería autopropulsada y algunos cazacarros,
que, debido al enorme peso de sus cañones, iban montados en torretas sin ningún
movimiento o directamente en el casco, apuntándose sólo cuando se movía el
vehículo.
Por lo demás, el cañón medio de un tanque en la segunda guerra mundial, poseía
un calibre de entre sesenta y seis o setenta y seis milímetros. Sin embargo,
esto cambia cuando aparecen los tanques alemanes Tiger y Panther, a los que se
le añaden el cañón flak de ochenta y ocho milímetros de calibre. Su cadencia de
disparo, será baja, ya que el cañón tiende a calentarse.
Aparte del cañón, los tanques estarán equipados con armamento secundario, cuyo
objetivo, es la defensa a corto alcance, especialmente contra infantería, donde
el arma principal no sirve. Generalmente, se trata estas armas de ametralladoras
ligeras o pesadas montadas coaxialmente, es decir, de forma paralela a la
torreta. Por otra parte, muchos tanques sufrieron modificaciones especiales para
introducir otras armas como el lanzallamas.

Tiger alemán durante
un descanso de la tripulación
– Tripulación
La tripulación de un carro de combate, estaba formada por entre 3 y 5
personas y estaban divididas en:
– Conductor
– Tirador
- Cargador
– Radio
– Jefe de carro
El conductor, era el encargado de pilotar el tanque. El tirador, se encargaba
del funcionamiento de las armas y de disparar mientras que el cargador se
encargaba de introducir las municiones en el cañón y retirar las vainas vacías. El encargado de la radio, o radioperador, se encargaba de recibir las órdenes de los mandos superiores,
respecto a formación y táctica. Sobre ellos, mandaba el jefe de carro, que
coordinaba a la tripulación y recibía órdenes de los mandos superiores. Esta
tripulación podía verse incrementada si el tanque tenía la función de vehículo
de mando, en todo caso, en él, se añadía el comandante y el estado mayor.
La tripulación, solía seleccionarse de entre la infantería. La instrucción de la
tripulación solía ser muy dura y muy costosa. Se tardaba mucho tiempo en
instruir una tripulación cualificada. En ocasiones, como sucedía con las
tripulaciones de los panzer alemanes, sus miembros aprendían no sólo su función
principal, sino que también, aprendían el trabajo de otros miembros para una
mejor coordinación y amentar el rendimiento de la tripulación.

El As de los tanques Michael Wittman y su tripulación
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Artículo por: Alberto Gómez López (Colaborador del Museo Empire) Ampliación, maquetación, adaptación web e imágenes por: Juan Quintana (Director del Museo Empire).