La protección del soldado medieval
Artículo por Luís
Molina (Colaborador)

Este artículo es un resumen de los principales elementos protectores de los soldados medievales de diferentes ejércitos y civilizaciones, desde los típicos cascos, armaduras y escudos hasta el calzado especial o los guanteletes..

El Escudo
El nombre procede del latín "scutum".
Es una pieza que se porta a la batalla para cubrirse del ataque enemigo.
El escudo puede ser de muy distintas formas, tamaños y materiales, siendo
redondo y de madera el más común.
El escudo sajón era largo y en forma de lágrima.
El mesopotámico, persa,... era grande como un hombre, rectangular y de mimbre
forrado, lo que le hacía muy ligero.
El godo era en forma de lágrima, grande como un hombre, pesado y curvado.
El galo era grande, romboidal y alargado.
Y así podríamos seguir enumerando un sinfín de escudos, pero sería largo y
tedioso.
El escudo podía ser personal o de formación, el personal solía ser ligero y
pequeño, útil para un combate individual, mientras que el de formación solía ser
grande y pesado, útil para formar una muralla junto a los escudos de los
compañeros, pero inútil y engorroso en el combate individual.
Los
principales tipos de escudo existentes eran:
Scutum
Famoso escudo de los legionarios romanos, de forma ovalada o rectangular según
la época, grande, muy pesado, que se apoyaba en el suelo para formar un muro
junto a los escudos de los demás legionarios, entre los cuales se asomaban los
pilumes, astas o gladius, permitiéndo al legionario pinchar al enemigo sin
perder su cobertura pesada. Gracias a su gran tamaño y robustez proporcionaba
una excelente cobertura antiproyectiles, y debido a su peso, si se apoyaba
contra el suelo, el enemigo chocaba contra él sin apenas poder moverlo.
El scutum era casi inútil en formación abierta, por ser demasiado pesado para
manejarlo en un combate singular. además su fabricación era cara, así que su uso
se fue perdiendo en la última época del imperio, cuando las legiones de
extranjeros preferían usar sus escudos propios, ovalados y más ligeros,
convirtiéndose estos en los propios de la legión.
Rodela
Escudo de metal, aunque puede ser de madera, en forma de cuenco poco profundo,
de unos 60cm de diámetro, pequeño y ligero, útil para el combate individual.
Pármula
Escudo pequeño y redondo (unos 35cm de diámetro), muy ligero, empleado por los
auxiliares de infantería de la legión romana. Útil en el combate individual pero
inútil contra proyectiles o en formación.
Adarga
Escudo medieval, de unos 50cm de radio, en forma de corazón. Se solía hacer de
madera revestida de cuero curtido. Típico de la era medieval española.
Escudo zulú
Escudo ovalado, casi tan alto como su portador, hecho de piel de vaca tensada
sobre un armazón ligero de madera.
Es un escudo muy ligero, útil en el cuerpo a cuerpo pero que se rompe con
facilidad y que ofrece poca protección contra proyectiles y armas punzantes

Típico Scutum romano
La Armadura
Armadura ligera
Se llama armadura ligera a toda protección total o parcial del torso. La
armadura completa además del torso protege también los brazos.
La armadura ligera recibe su nombre por su peso y por el tipo de tropas que la
portan. Suelen estar hechas de tiras entrelazadas de cuero, de finas laminillas
de lata, de esparto o incluso de mimbre, en realidad cualquier tipo de material
ligero es bueno para fabricar una. Pero además, ha de ser flexible, ya sea por
su material o su elaboración.
Lo importante es que la armadura permita al guerrero moverse con soltura y así
poder combatir ágilmente y que pueda correr por el campo de batalla.
El uso de la armadura ligera no obedece sólo a motivos prácticos, sino también a
motivos logísticos y económicos. Logísticos pues la armadura ligera puede
llevarse encima durante las marchas, lo que permite al guerrero llevar todo su
equipo sin ayuda de mulas o porteadores, y porque la armadura ligera suele ser
fácil de arreglar cuando se estropea, bastando un zurcido o una grapa para que
vuelva a ser útil.
Económicos por que los materiales necesarios suelen ser baratos y son más
fáciles de hacer que las armaduras pesadas; hay que tener en cuenta que los
artesanos que hacían las armaduras cobraban por horas o días de trabajo, así que
cuanto menos tardase en hacerse una armadura menos había que pagarle.
Lo que se considera ligero depende de cada civilización y época, así las
armaduras de Samurai, casi todo cuero, papel y mimbre se consideran pesadas en
Japón, mientras que en la Europa medieval se habrían considerado más bien
ligeras, y los egipcios consideraban infantería pesada a sus lanceros equipados
con armaduras de laminas que apenas protegían la mitad de superficie que una
lórica romana, y pesaban menos de la mitad.
Armadura pesada
Se considera pesada aquella armadura cuyos peso y protección son considerables.
La armadura pesada suele ser completa, y de no serlo se deberá a cuestiones
prácticas.
Eran armaduras caras, debido a lo costoso de sus materiales y al tiempo
necesario para su elaboración, por ello, se equipaba con éstas sólo a los
mejores guerreros del ejército o las llevaban aquellos soldados ricos capaces de
costeárselas.
Evitar que un soldado o guerrero de elite muera tiene una doble razón; una
práctica, y evidente, y es que si el guerrero no es herido ni muerto puede
seguir luchando, lo que aumenta las posibilidades de victoria, y otra razón
económica-social, pues un guerrero de elite tardaba años en prepararse, durante
los cuales se había alimentado de buenas carnes y frutos frescos, había sido
entrenado por un maestro que bien se cobraba las horas de trabajo, había
recibido (a menudo) enseñanzas en escuelas que desde luego no eran gratuitas...
por tanto, el gasto hecho en un soldado de elite era enorme, y el tiempo
invertido valiosísimo, pues tener un guerrero similar en servicio llevaría al
menos 16 años. Además, los guerreros de elite solían ser hombres adinerados,
terratenientes o miembros de familias influyentes, por lo que su muerte solía
levantar las iras de sus familiares y clientes (clientes no en el concepto
actual, sino como hombres libres que de él dependían).
Por todo ello merecía la pena gastar algo de oro en una buena armadura.
Las armaduras pesadas pueden ser de muy diversos tipos, y muchas de ellas es
discutible si son pesadas o ligeras.
La armadura pesada por excelencia es la de la infantería pesada medieval. A este
respecto debemos señalar cómo los ejércitos medievales tenían muchas más tropas
montadas que a pie, y ello se debe a que gran parte de la infantería era
infantería montada, que iba a caballo al combate y allí desmontaba y formaba
unidad a pie. Además, la infantería pesada, se componía fundamentalmente de
caballeros pesados que descabalgaban para combatir. Durante la guerra de los
cien años, tanto los ejércitos franceses como las "cabalgadas" inglesas carecían
prácticamente de infantería, y los hombres a pie que había en las batallas
(abundantes a menudo) eran infantería montada (voluntarios de caballería) y
caballeros desmontados (infantería pesada francesa).
La armadura del caballero podía componerse de diversas piezas, no siendo todas
iguales. La armadura pesada cubría todo el cuerpo con piezas grandes y pesadas,
aunque las de aquellas unidades que habían de descabalgar poseían una equipación
más ligera en las piernas para que el caballero pudiese subir el pie al estribo
y pasar la pierna sobre el caballo. La caballería extrapesada llevaba pesadas
vestes y sobrevestes, y rígidas grebas, por lo que para montar y desmontar
necesitaban apoyarse en un taburete o plataforma, aunque gracias a ello llevaban
las piernas protegidas contra los ataques de los guerreros a pie.
Armadura de escamas
La armadura de escamas se compone de multitud de piezas unidas entre sí. Estas
piezas suelen ser pequeñas, de unos 6 centímetros, finas, y con su borde
inferior redondeado.
Las escamas pueden ir unidas entre sí, cada escama tiene dos pequeñas
perforaciones en su parte superior por las que se pasa un cordel, que se ata y
después se repite la misma operación con la siguiente escama, uniéndolas entre
si. O bien pueden ir montadas sobre un armazón, formado de alambres cortos con
extremos en forma de ganchos, que se unen entre si por esos ganchos, de cuatro
en cuatro formando cuadros. En cada uno de esos cuadros se encaja una escama
colgándola del alambre que forma la parte superior del cuadro.
La armadura de escamas tiene forma de rectángulo alargado con un agujero en el
centro, por el que se pasa la cabeza. quedando las escamas colgando por hombros,
espalda y pecho. En los costados suele poseer unos cordones o cinturones que se
unen entre si, los de la espalda con los del pecho y vientre, sujetando la
armadura y evitando que se mueva o que deje al descubierto las zonas a proteger.
Es una armadura flexible y cómoda de llevar, aunque es algo pesada.
Las escamas van superpuestas parcialmente las unas sobre las otras, las
superiores sobre las inferiores, de este modo se hace muy difícil cortar al
portador, es raro que una estocada pase entre dos escamas, pues van muy juntas y
superpuestas. Cuando un impacto alcanzaba la armadura, las escamas alcanzadas se
apoyaban contra las inferiores repartiendo la fuerza del impacto y evitando que
lo absorba sólo la zona alcanzada. Además es fácil de arreglar en caso de
rotura, caso bastante normal, pues la armadura solía perder escamas durante el
combate. Para repararla bastaba con sustituir la escama perdida o el cordón
roto, sin ser necesario acudir a un herrero o artesano, cosa muy útil durante
las largas campañas bélicas en las que los herreros del ejército estaban muy
atareados reparando armas, armaduras, herrando monturas y operando heridos.
Otra ventaja era que apenas tocaba la piel, pues las escamas montan unas sobre
otras, quedando contra el cuerpo sólo la parte alta de cada una de ellas, por lo
que con una prenda de tela debajo comunicaba menos frío al portador en invierno,
y cuando helaba el metal no se pegaba a la piel.
Las más ricas podían tener escamas en forma de hojas de árbol, o escamas
pintadas una a una con diversos motivos o formar mosaicos de diversos metales.
Era típica de los guerreros celtas, germanos, godos, vikingos y galos.
Su uso más importante fue el de las armaduras completas pesadas de escamas de la
caballería catafracta.
Armadura de anillas
Armadura que se forma de anillas entrelazadas entre si.
Es una armadura muy flexible y cómoda de llevar. Es relativamente pesada, aunque
más ligera que una coraza.
Se forma de anillos unidos entre si de cinco en cinco, en forma de cruz griega
con un anillo como centro y cuatro alrededor, a los cuales se unen otros tres
anillos, siendo el anillo central el cuarto, y convirtiéndose el anillo lateral
en central para una nueva serie de anillos.
Los anillos pueden ser planos o tener su perfil ondulado, lo que permite que
encajen mejor. También puede ser que las anillas no sean tales, sino que sean
piezas de metal en forma de ocho abiertas por el centro (algo así " c=o " ), que
pueden pasarse una por dentro de otra pasando el borde cerrado de una por el
abierto de la otra, y que haciendo esto con cuatro piezas quedan unidas en forma
de cruz, y después, uniendo las cruces de cuatro en cuatro van formando la
armadura.
La armadura de anillas suele ser cerrada, es decir, espalda, frontal y flancos
forman una sola pieza cilíndrica que a menudo tiene incorporados también los
brazos. La armadura se pone como un jersey, y tiene un hueco para sacar la
cabeza. En caso de tener brazos suele tener abiertas las axilas para que se
puedan mover cómodamente los brazos.
Bajo ella hay que poner alguna prenda de tela, pues sino la armadura comunicaría
mucho frío al portador y además se engancharía a la piel y al vello corporal,
siendo muy doloroso.
Las anillas se unen entre si ya en frío, el herrero fabrica unas anillas
abiertas que se pasan unas por dentro de otras y después se cierran con unas
tenazas, por lo que los bordes de cada anilla no quedan soldados entre si. En el
caso de las anillas en forma de ocho éstas sí que van cerradas, pues el herrero
las elabora con sus bordes soldados y después se pasan unas por dentro de otras.
Eran usuales en la edad media como parte integrante de armaduras pesadas.
Armadura de cuero
Las armaduras de cuero eran muy comunes en todas las épocas. Eran muy ligeras y
flexibles, y baratas de fabricar. Constaban de varias piezas o tiras de cuero
entrelazadas o cosidas entre si. Esta armadura restaba fuerza a los ataques
enemigos y protegía de modo muy efectivo contra los cortes, ya que el cuero
curtido era duro y la hoja resbalaba sobre él.
Tampoco era fácil pincharla, y hacía falta arremeter con fuerza y con la hoja
muy perpendicular a la armadura o resbalaría sobre esta. Además armas embotadas
o mal afiladas tenían dificultades para atravesarla.
Aún así, claro está, la protección que ofrece es muy inferior a la de una
armadura de metal.
Permitían al guerrero combatir con gran comodidad y se podían llevar encima
durante largas caminatas sin que suponga un problema, además no daban frío, como
las de metal, e incluso podían forrarse de piel o tela para que abrigasen.
Podían ser decoradas suntuosamente, con piezas de marroquinería, metal,
repujados o dibujos quemados al hierro sobre el cuero.
Armadura de cuero tachonado
Igual que una armadura de cuero, pero que tiene unidos tachones o tachuelas.
Estas piezas consisten en un cuerpo semiesférico o plano, de cuya cara plana
sobresale una punta de clavo o gancho. El tachón o tachuela se une al cuero
clavándose en él y doblando después la punta empleada para perforarlo. La
tachuela se usa fundamentalmente para unir las distintas tiras de cuero o piezas
que forman la armadura, pero además, se pueden poner tachuelas adicionales por
el resto de ésta. Estas tachuelas, que pueden tener incluso forma de pincho
hacia afuera, hacen que las hojas se mellen al chocar contra ellas cuando
resbalan sobre el cuero. Además unen con mayor fuerza las piezas de la armadura
y evitan que se desmonte cuando una pieza queda desunida al romperse o ser
cortada.
Armadura acolchada
La armadura acolchada consiste en una pesada cobertura de tela o cuero.
Es una armadura muy ligera y flexible, que permite moverse con comodidad, ser
llevada encima sin esfuerzo y aisla del frío al portador.
Es barata de fabricar y se puede reparar con un simple zurcido.
Se compone de dos piezas de tela gruesa, una sobre otra, entre las cuales se
coloca algún elemento blando que le sirve de relleno.
El relleno puede ser trapo, paja, corcho, serrín, lana,... y las dos telas se
cosen entre si, en forma de celdillas, rombos, cuadros,... para que el relleno
quede repartido por igual por toda la armadura y no se desplace, ya que de lo
contrario se acabaría viniendo todo el relleno a la parte baja y dejando la
parte superior sin acolchado.
La armadura va abierta al centro o a la espalda y se cierra con cordones o con
hebillas. El acolchado protege bien de los golpes y de los cortes, y contra
proyectiles les resta capacidad de perforación, ya que la armadura supone una
segunda piel, unos centímetros que la flecha debe atravesar y que no penetrará
en la carne. Además la punta de la flecha arrastrará parte del relleno que
quedará entre la carne abierta y la propia flecha, haciendo que sea más fácil
sacar la flecha sin que se enganche en la carne de la herida.
Era una equipación común entre las levas y la infantería medieval.
Armadura de placas
Armadura muy pesada y casi impenetrable. La armadura de placas puede tener
diferentes largos y tipos, pero la más normal era la que llegaba desde los
hombros hasta los pies, y que además solía cubrir la parte superior del brazo.
Consta de una red inferior, de cuerda y cadenas finas, de la que se cuelgan
placas de metal relativamente finas. Estas placas cuadradas están perforadas en
sus cuatro esquinas, perforaciones por las que se pasan unas anillas o eslabones
que unen las placas entre si y a la vez con la red interior. Aunque las placas
no son especialmente pesadas, lo son más que las escamas de una armadura de
escamas, y puesto que son muchas las que forman parte de la armadura, la hacen
muy pesada.
Las placas van muy juntas, aunque no se superponen unas a otras, y dan una
notable protección, son muy difíciles de atravesar, casi imposibles de cortar y
gracias a su disposición, los impactos se absorben por las placas impactadas y
por todas las que las rodean, reduciendo la incidencia del impacto.
Al ser tan pesada reduce el movimiento del portador, no puede llevarse durante
las marchas y es muy engorrosa de quitar y poner. Eran llevadas en la grupa del
caballo, y el caballero se la ponía sólo antes de combatir.
Eran las utilizadas por los famosos caballeros de la orden teutónica.
Armaduras de cuero con anillas
Consisten de una armadura de cuero que lleva cosidas a su superficie multitud de
anillas. Las anillas son grandes (unos 4 ó 5 centímetros de diámetro) y gruesas.
Van cosidas a la armadura con finas tiras de cuero, y quedan dispuestas por toda
la armadura en contacto por sus bordes las unas con las otras. Es una armadura
muy ingeniosa, que además de dar la protección de una armadura de cuero,
proporciona excelente defensa contra cortes y estocadas, ya que la hoja resbala
sobre el metal de las anillas al cortar, y es difícil que una hoja sea tan fina
como para pasar por el centro de la anilla sin chocar con esta, así, al no caber
la hoja por dentro del anillo, esta no podía continuar su trayectoria y no se
clavaba en el portador. La escasa parte de hoja que superase la anilla aún tenía
que atravesar el cuero para herir al portador. Aún así los impactos muy fuertes
podían abrir las anillas o desprenderlas de la armadura, dejando una zona
desprotegida.
Es una armadura bastante ligera y cómoda de llevar.
El hecho de que fuese cara para los pobres y que los ricos se pudiesen permitir
algo aún mejor, hizo que no fuese muy común. Aún así fue utilizada por los
arqueros ingleses y la infantería suiza.
Armadura de láminas
Igual que una armadura de escamas pero más ligera. La armadura de láminas se
formaba de un entramado de laminillas finas y pequeñas.
Es una armadura muy cómoda y ligera, abierta por los costados y unida en estos
por cintas o hebillas.
Las láminas son muy numerosas, más que las escamas en una armadura de escamas,
muy finas y ligeras, y más pequeñas (unos tres centímetros), taladradas por un
sólo agujero en su parte superior por el que se pasa un cordón. Las láminas van
montadas unas sobre otras, las superiores sobre las inferiores y las de la
derecha sobre las de su izquierda. Aunque da buena protección no es demasiado
difícil de perforar o romper. Se podía hacer de metal, aunque eran muy usuales
otros materiales, como nácar, concha, hueso o cuero.
Era empleada por las caballerías de oriente medio, especialmente por los
sármatas y los iranios. Solían ser armaduras ornamentadas y muy hermosas.
Coraza
Armadura en dos piezas, una frontal y otra dorsal que se unen por los flancos,
también protegidos, que se cierra totalmente, y que posee aberturas para brazos
y cabeza. Es una armadura rígida, de metal grueso, pesada para su tamaño pero
que ofrece excelente protección contra cualquier ataque. Tiene forma abombada
para que no vaya pegada al cuerpo, lo que aisla del frío del metal, permite
llevar prendas de abrigo debajo, permite al portador mejor movimiento y sobre
todo evita que la fuerza de los golpes se comunique al portador o que si la
armadura se deforma o se rompe, el metal o el arma enemiga alcancen al soldado.
La coraza era usada por las tropas de elite y caballería de los ejércitos
renacentistas.
Pectoral
El pectoral es una pieza metálica que se coloca sobre el pecho del guerrero y se
sostiene por medio de correas al cuerpo de éste.
Es poco más o menos que un escudo pequeño atado al torso. A menudo posee no una
sino dos piezas de metal, una frontal y otra dorsal.
Era común entre guerreros de la edad del bronce.
Es desde luego muy ligera y cómoda de llevar, y permite al portador total
libertad de movimientos, aunque su protección es bastante escasa. Aún así, el
portador del pectoral solía completar su equipo con brazales de cuero o metal,
un casco, una veste, hombreras,... y otros tipos de protecciones locales, que
solían situarse es zonas especialmente susceptibles de ser alcanzadas en
combate. Era una equipación para guerreros habilidosos que esperaban enfrentarse
a otros guerreros igualmente hábiles.
Plaxtron
Especie de coraza, en dos piezas rígidas, una frontal y otra dorsal, que puede
estar hecho de metal o cuero, que va bastante ceñido al cuerpo y a menudo tiene
la forma de éste.
Pteruges
Era una armadura ligera de tiras de cuero trenzadas y entrelazadas entre si, que
podía ser completa, aunque lo normal era que se utilizase para cubrir sólo
partes móviles del cuerpo como brazos y muslos, dada su ligereza y flexibilidad,
dejando las partes inmóviles cubiertas por armaduras más rígidas y duras.
Era empleado por los clibanarii (caballería pesada de la época del emperador
Adriano) para cubrirse muslos y brazos.
Ichcauipilli
Armadura azteca, también adoptada por algunos mayas, que consiste en una
armadura de lana apelmazada y entretejida.
Es de una sola pieza y protege todo el torso, por delante y por detrás, pero no
cubre la cabeza ni los brazos, y se termina en la cintura.
Es tremendamente ligera y flexible, permite al guerrero total y absoluta
libertad de movimiento.
Protege de los golpes y además los proyectiles quedan enredados en la lana antes
de clavarse en el cuerpo, lo que permite que tirando de los girones de lana la
flecha salga sin engancharse en el cuerpo de la víctima.
Lorica squamata
Cota de escamas usada por las legiones romanas, por ejemplo en las campañas de
Germania. También muy usada por legiones y auxilia en la época de la decadencia.
Lorica hamata
Cota de anillas usada por las legiones romanas, por ejemplo, por los auxilia
arqueros.
Lorica segmentata
Armadura romana de la época imperial, portada por los legionarios romanos, por
ejemplo, en la campaña de las Galias.
Se compone de tiras flexibles de metal, puestas en horizontal y superpuestas las
superiores a las inferiores, unidas entre si, que cruzan toda la espalda por la
parte dorsal y todo el pecho y el abdomen por la parte delantera, rodeando todo
el cuerpo, lo que les da un aspecto de persiana metálica. Se sujetan al torso
uniéndose entre si con cordones entrelazados en la espalda, que recorren los
extremos de todas las tiras, que se hallan perforadas para pasar el cordón, y se
sostiene el conjunto por unos tirantes sobre los hombros que se cruzan a la
espalda.
Proporciona una excelente protección sin ser demasiado pesada.
Barda ligera
Cobertura protectora para monturas. Puede ser de diversos materiales, como
esparto o telas gruesas. Más que para dar una protección contra heridas en la
batalla, sirve para proteger a la montura de roces, cortes y magulladuras que la
montura podría sufrir a causa de la armadura de su jinete o de los aparejos que
ha de cargar, o incluso de las rozaduras que podría sufrir al chocar con otras
monturas de su propia unidad al marchar en formación o cargar.
También protege de golpes y desde luego hace más difícil pinchar o cortar a la
montura. Puede ser no sólo para caballos sino también para camellos y
dromedarios.
Barda pesada
Generalmente hecha de placas metálicas pesadas y grandes unidas entre si. Era la
utilizada por la caballería renacentista. Es una protección pesada e incómoda
que reduce la velocidad del caballo pero que le da una excepcional protección
durante la batalla, pues es impenetrable.
Suele componerse de varias piezas, que protegen por separado el cuerpo y la
cabeza del caballo. Ha de interponerse entre ella y la piel de la montura una
tela gruesa o sudadera que aisle al caballo del frío del metal y evite que se
arañe o pellizque con los bordes y junturas de la barda.
Es muy importante mantener al caballo a salvo, ya que si el caballo es herido el
caballero quedará abandonado a su suerte con su pesado equipo en medio del campo
de batalla. A menudo la barda incluye unas espinilleras de metal que evitan que
el caballo se arañe las patas o que se haga daño al pisotear al enemigo durante
la embestida de la carga.
Sólo es utilizada para caballos porque los camellos y dromedarios son muy
temperamentales y se tratan de desprender del armazón continuamente, lo que les
hace imposibles de montar.
Barda de escamas
Es una equipación para monturas de una sola pieza, que cubre todo el cuerpo y la
cabeza. Su fabricación es igual a la armadura de escamas para un hombre. Era la
protección utilizada por persas y catafractas para sus caballos. Al ser flexible
permite al caballo correr con comodidad, aunque eso sí, su peso le hará ir más
despacio y cansarse antes.
Los persas solían pintar las escamas una a una, dando a sus monturas un aspecto
magnífico.

Armadura pesada
El Casco
Protección para la cabeza. Puede ser de muy diversos tipos.
El casco será abierto cuando no proteja la cara, y cerrado cuando si lo haga.
Será completo cuando cubra toda la cabeza, incluida la base del craneo.
El casco protege la cabeza, por lo que es un elemento fundamental del equipo,
sin embargo es incómodo de llevar y reduce a menudo el campo de visión del
portador, por lo que las unidades que luchan en formación abierta a menudo
usaban cascos abiertos o incluso luchaban con la cabeza descubierta.
El casco puede incluir una visera o ala, que da sombra a los ojos y los protege
de la lluvia y el viento, algo muy útil ya que el soldado a menudo lleva ambas
manos ocupadas durante la batalla y no puede cubrirse los ojos con ellas.
Los cascos cerrados pueden llevar un visor o agujero para ver y respirar, o
llevar parcialmente abierta la cara, dejando los ojos, nariz y boca al
descubierto (aunque en una linea posterior al casco) y cubriendo frente,
mejillas y pómulos.
Casco sármata
Es un casco completo y cerrado, con cara abierta, en el que las piezas que
cubren pómulos y mejillas son articuladas y por tanto pueden abrirse cuando el
portador lo desee, convirtiéndose en un casco abierto, más cómodo para las
marchas u otear el horizonte.
Gorro panionio
Gorro de los pueblos del este que fue adoptado por las legiones romanas en la
decadencia. Consiste en un cilindro más ancho que alto hecho de una gruesa capa
de lana, que protege del frío y en parte de los golpes. Es muy cómodo y ligero
de llevar.
Turbante
Tira ancha de tela que se enrolla de un modo determinado sobre la cabeza y que
aisla del frío y el calor, cubre la cabeza del sol y en menor medida reduce el
impacto de los golpes. Parte de la tela se deja colgando por los lados, de modo
que el portador puede taparse la cara con ella para cubrirse del polvo y la
arena.
Muy utilizado por los árabes.
Casco romano
Casco semicerrado y semicompleto que combinado con la lórica protegía el cuello
y la nuca. Es articulado por lo que puede abrirse por las mejillas. Posee una
especie de visera trasera que cubre la nuca.
Casco galo-celta
Casco ahusado y corto, de metal. Los belgas solían rematarlo con un rombo en su
punta. El guerrero solía añadirle honores a su casco que reflejaban sus
victorias bélicas, como cuernos, colas de caballo o alas.
Es un casco abierto e incompleto.
Gorro rumano
Especie de boina grande y gruesa, que suele ir adornada con grandes plumas y
llevar un casquete de cuero entre el forro y la cabeza.
Usado por el ejército rumano en las guerras contra Hungría.
Casquete
Especie de plato metálico en forma de semicircunferencia que cubre sólo la parte
alta de la cabeza. Se ha de sujetar con un cordón atado en la barbilla.
Casco de plato
Especie de casquete con ala alrededor de toda su circunferencia, que se sujeta
con un cordón atado en la barbilla, y que tiene aspecto de sombrero de metal.
Protege del sol y la lluvia además de dar buena protección contra ataques.
Usado por las infanterías francesa e inglesa en la edad media.
Casco húngaro
Casco de plato más profundo que el normal, de tal modo que en vez de cubrir
hasta la linea de las cejas cubre hasta debajo de la nariz. No posee ala y tiene
forma de campana. Deja la boca al descubierto y tiene una abertura estrecha por
la que el soldado puede ver.
Casco persa
Casco ahusado y alargado, incompleto y abierto. Muy ligero, hecho de mimbre o
con armazón de madera forrado de tela. Ofrece escasa protección. A menudo lleva
una tela colgando por detrás que cubre la nuca del sol. En realidad ésta es la
más importante función de este casco, aislar del calor al guerrero.
Casco vikingo
Casco completo y abierto. Se caracteriza por llevar un visor que cubre la nariz
y la cuenca de los ojos. El visor tiene forma de "3" con las puntas hacia
arriba, unido al borde del casco.
No llevaban cuernos como adorno, sino que lo norma era decorarlo con unas alas.
Casco germánico
Casco ahusado, completo y abierto que llevaba una lengüeta de metal que cubría
la nariz.

Casco medieval cerrado
Otros elementos de protección:
Grevas
Calzado metálico, articulado en los tobillos y que cubre tanto pie como
espinilla. La espinilla se cubre con una lámina metálica acanalada para que se
acople a la pierna y va sujeta por cordones anudados o hevillas. El pie va
cubierto por una serie de láminas metálicas finas y superpuestas las posteriores
sobre las anteriores, lo que permite que las láminas se muevan y se pueda hacer
el juego del pie al caminar.
Era común para la caballería pesada.
Camisa de seda
Utilizada por los mongoles.
Cuando una flecha atraviesa la camisa, esta queda envuelta en girones de tela
que evitarán que se enganche en la herida y que pueda ser extraida con mayor
facilidad.
Capa
Pieza de tela sencilla, que cubre desde los hombros a los tobillos, sin mangas,
abotonadura ni cuello, y que los soldados usan para resguardarse del frío.
Gracias a su sencilla hechura y superficie el soldado puede cubrirse con ella
sin necesidad de desprenderse de su equipo. También sirve de manta por las
noches y puede colgarse de una cuerda entre dos árboles para servir de tienda de
campaña provisional e individual.
Sayo
Especie de capa que incluye cuello y capucha, y una abotonadura sencilla bajo el
cuello. Protege al soldado del frío y de la lluvia, pero es más incómodo de
llevar con el equipo debajo que una capa.
Tartán
Tela ancha (ha de llegar desde la cintura al suelo cuando el portador se pone de
rodillas), gruesa y larga (unos 7metros) con la que se envuelve todo el cuerpo,
dando aspecto de falda en las piernas y de capa enrollada por el cuerpo. Era
utilizada por los celtas, especialmente los escoceses.
Guantelete
Guante metálico, formado de placas articuladas o de malla que se usaba para
proteger las manos. Debemos señalar que además de proteger, servía para propinar
potentes puñetazos e incluso, en ocasiones, llevaban puntas o pinchos en los
nudillos.
Algunos además de la mano, cubrían el antebrazo. En este caso solían tener una
muñequera articulada para que el portador pudiese mover la mano, pero en otros
casos la muñeca era rígida, sobre todo en el caso de caballería extrapesada, de
modo que el caballero podía cargar y golpear con fuerza sin temor a romperse la
muñeca.

Guanteletes medievales
Artículo por: Luís Molina
, adaptación web y maquetación: Juan Quintana Zuazúa . Prohibida su reproducción
sin permiso escrito del autor.