
Artículo por: Juan
Quintana (Director del Museo Empire)
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El K-141 Kursk fue un submarino nuclear de la Armada Rusa que fue hundido por una fuerte explosión en la proa, en el Mar de Barents el 12 de Agosto de 2000
Su nombre se debe a la ciudad de Kursk, en cuyas cercanías se desarrolló la batalla de carros de combate más grande de la historia durante la Segunda Guerra Mundial.

Su Historia
La construcción del Kursk se inició en 1992 en los astilleros navales de Severodvinsk, cerca de Arkhangelsk.
Fue botado en 1994, siendo oficialmente comisionado en diciembre de ese mismo año y siendo bautizado en 1995 por un sacerdote ortodoxo.
El Kursk fue el último navío de la clase Oscar II construido y aprobado por la Unión Soviética.
Con sus 154 metros de eslora y su altura de cuatro pisos fue el submarino de ataque más grande jamás construido.
Su doble casco construido en acero al cromoníquel de 85mm de grosor era especialmente resistente a la corrosión.
El Kursk formaba parte de los efectivos de la Flota Naval del Norte de la Armada Rusa, que pese a su importancia estratégica estuvo sufriendo recortes de presupuesto continuos por la falta de fondos desde 1990. Muchos submarinos y buques de la armada rusa fuero abandonados por imposibilidad económica de mantenerlos en estado de funcionamiento.
Los barcos que aún quedaban en servicio tenían serios problemas de mantenimiento y el Kursk no escapó a estos problemas. Sus sistemas de seguridad, búsqueda y rescate no fueron adecuadamente inspeccionados. En 1999 el Kursk llevó a cabo con éxito una misión de reconocimiento cuyo objetivo principal era el espionaje a la Sexta Flota de los Estados Unidos durante la Guerra de Kosovo.
Las maniobras navales de 2000 debían ser el mayor ejercicio de entrenamiento naval desde el derrumbamiento de la Unión Soviética y en ellas participaron cuatro submarinos nucleares rusos, el buque insignia de la flota, el Pyotr Velikiy ("Pedro el Grande") y una flotilla buques de menor tamaño.

La tragedia del K-141 “Kursk”
Las maniobras comenzaron la mañana del 12 de Agosto del año 2000. Las órdenes del Kursk eran disparar dos torpedos sin explosivo a un crucero de la clase Kirov. A las 11:28 hora local, el peróxido de prueba (HTP), una forma muy concentrada de peróxido de hidrógeno empleado como propergol para los torpedos se filtró a través de la herrumbe de la carcasa de uno de los torpedos reaccionando con el cobre y el latón del tubo y ocasionando una reacción en cadena que desencadenó en una descomunal explosión cuando el submarino se hallaba a unos 100 metros de profundidad.
La compuerta estanca que separaba la sala de torpedos de las demás dependencias del submarino se había dejado abierta antes del disparo. Aparentemente, esta era una práctica habitual, debido al exceso de aire comprimido que era expulsado a la sala de torpedos cuando se disparaba uno de los tubos. La puerta abierta permitió a la onda expansiva propagarse a través de los dos primeros de los nueve compartimentos en el enorme submarino, probablemente matando 7 hombres en el primer compartimento y al menos hiriendo o afectando a los 36 hombres del segundo compartimento.
La onda expansiva se propagó también por los conductos de ventilación llegando al resto de compartimentos del submarino incluido el puesto de mando, llenándolos de humo y llamas.
Tras la explosión, se cree que el capitán trató de ordenar una ascensión a superficie de emergencia llenando de aire comprimido los tanques de lastre pero quedó asfixiado por el humo antes de poder transmitir la orden a la sala de máquinas.
El submarino contaba con una boya de emergencia, que debería activarse automáticamente y desprenderse del submarino al percibir un cambio brusco de presión, profundidad o temperatura para ayudar a la localización del submarino desde la superficie para su rescate. Los sistemas de la boya no funcionaron y no se desplegó.
Se cree que la boya de emergencia fue desactivada durante la misión de reconocimiento y espionaje del año anterior para evitar que por accidente revelara la posición del submarino a la flota estadounidense. Tras la misión, el personal de la flota olvidó reactivarla.
Dos minutos y 15 segundos después de la explosión inicial, tuvo lugar una segunda explosión de mucho mayor que la anterior. La información obtenida en las estaciones de vigilancia sísmica del norte de Europa indica que la explosión ocurrió a la misma profundidad que el fondo marino, sugiriendo que el submarino ya había colisionado con el fondo, lo cual, unido a las altas temperaturas debidas a la explosión inicial, ocasionaron la explosión de más torpedos. La segunda explosión fue equivalente a unas 7 toneladas de TNT (alrededor de media docena de cabezas de torpedos) y produjo lecturas sismográficas de 3,5 en la escala Richter. Tras la segunda explosión, la tripulación superviviente desactivó los reactores nucleares rápidamente para evitar un desastre nuclear, a pesar de que la onda expansiva fue suficiente para casi destruirlos por completo.
La segunda explosión abrió un agujero de 2 m² en el casco del navío, que había sido diseñado para soportar profundidades de hasta 1000 metros. Debido a que la explosión había arrancado las compuertas del tercer y cuarto compartimento, el agua entró en los cuatro compartimentos a razón de 90.000 litros por segundo, matando a todos los tripulantes que se encontraban en su interior, incluyendo a cinco oficiales del submarino pertenecientes a la séptima división.
En el quinto compartimento se encontraban los reactores nucleares del submarino protegidos por paredes macizas de 13 cm de acero
Estas paredes resistieron la explosión por lo que las barras de control del interior del reactor se mantuvieron en su sitio. Si las barras se hubieran salido hubieran causado un desastre nuclear similar al de Chernóbyl.

1- Reactores nucleares / 2- Compartimentos de la tripulación/ 3- Sala de mando y controles del submarino/ 4- Zona dañada/ 5- Sala de Torpedos
Los intentos de rescate
La Armada rusa trató de mantener en secreto inicialmente la tragedia, sin embargo, a medida que pasaban los días, los familiares de los tripulantes del Kursk empezaron a presionar públicamente al gobierno ruso para que les revelara la situación de sus seres queridos y esto llevó finalmente al gobierno ruso a reconocer la magnitud del desastre y a solicitar ayuda extranjera para intentar rescatar a los supervivientes. Ya habían pasado 16 días desde de la tragedia.
Rápidamente llegaron equipos de rescate desde Noruega y Gran Bretaña con varios buques.
Inicialmente pensaron que los supervivientes podrían haberse refugiado en la parte trasera del submarino a la espera de ser rescatados, pero al enviar sumergibles con sensores especiales se supo que la totalidad del submarino estaba inundada y por tanto toda la tripulación del submarino había muerto.
Las primeras investigaciones sugirieron que la mayor parte de la tripulación había muerto en los primeros minutos tras las explosiones, no obstante se descubrió que muchos supervivientes se habían refugiado en la parte trasera cuatro horas después del accidente.
Al reflotar el submarino fueron recuperadas tres notas de los supervivientes de las cuales tan sólo dos fueron hechas públicas y no en su totalidad. En las notas los supervivientes que se refugiaron en la parte trasera explican que al menos 16 de ellos se refugiaron en los compartimentos estancos traseros, pero a medida que empezó subir el nivel del agua en su interior se produjo un incendio y se asfixiaron, mientras que unos pocos restantes habían logrado sobrevivir hasta seis días.
El Kursk fue recuperado del lecho marino en 2001 por la empresa holandesa MAMOET que empleando la barcaza “Giant4” pudo elevarlo hasta la superficie.
Los técnicos de la empresa de rescate se temían que los explosivos que aún permanecían en el interior del submarino pudieran explotar, no obstante el mando de la Armada rusa negó rotundamente que hubiese a bordo ningún arma nuclear, por lo que una explosión no sería tan peligrosa.
Se recuperaron los cadáveres de 115 de los 118 tripulantes del Kursk y fueron enterrados en Rusia. Los reactores de la nave fueron llevados a la Bahia de Sayda y desactivados en 2003.
Se erigieron dos monumentos en honor a los marineros muertos en la tragedia: uno en Moscú y otro en la base naval de Vidayevo
El hermetismo del gobierno ruso acerca del accidente conllevó serias repercusiones diplomáticas internacionales, puesto que se tardaron 16 días en dar a conocer el accidente, eliminando cualquier posibilidad de rescatar con vida a la tripulación.

Otras teorías sobre el accidente
La versión antes relatada es la versión oficial de las causas del accidente, no obstante algunos expertos occidentales presentan otras teorías en contra de la versión oficial del hermético gobierno ruso. Algunas de ellas apuntan al choque del Kursk con algún otro navío o incluso con un gran animal (ballena o similar), otras apuntan sin embargo a que la causa de la explosión fue un nuevo prototipo de torpedo que resultó ser defectuoso.
También hay sospechas de que pudiera haberse debido al llamado “fuego amigo” y que por este motivo se hubiera intentado ocultar tanto el incidente. Tampoco se explica la presencia en el submarino de personas ajenas a la tripulación del mismo (algunas fuentes indican que había 11 personas más a bordo)
No obstante lo más probable es que la versión oficial se aproxime más a la verdad de los hechos debido al deficiente mantenimiento de la armada rusa, cuyos buques están en un estado de semi-abandono especialmente propenso a los accidentes de ese tipo.

Monumento a las víctimas del accidente del Kursk
Datos técnicos:
Astillero: Severodvinsk
Clase: : Oscar II
Puesta en grada: 1992
Botado: 1994
Asignado: Diciembre 1994
Destino: Accidentado en el Mar de Barents y retirado del servicio.
Desplazamiento: 13.400-16.400 toneladas
Eslora: 154 metros
Manga: 18,2 metros
Calado: 9 metros
Armamento: 24 x SS-N-19/P-700 Granit, 4 x 533 mm and 2 x 650 mm tubos de torpedo arqueados
Propulsión: 2 reactores nucleares OK-650b, 2 turbinas de vapor, 2/7
Velocidad: 32 nudos (59 km/h) sumergido, 16 nudos (30 km/h) en la superficie
Autonomía: 50 días
Tripulación: 44 oficiales y 68 marinerosArtículo escrito por Juan Quintana Zuazúa , director del Museo Empire de Historia Militar. Escrito el día 6/8/2008 El artículo está registrado a nombre de su autor. Prohibida la reproducción o publicación de la totalidad o parte de su contenido sin permiso escrito del Museo Empire de Historia Militar. Las fotografías son obra de diferentes autores, y están registradas a nombre de sus respectivos dueños.