
Galería por: Raúl
Matarranz (Coordinador de Actividades del Museo Empire)

Raúl Matarranz, nuestro coordinador de actividades visitó el Submarino S-61 Delfín de la Armada Española el 4 de Junio de 2008 como enviado especial en representación del Museo Empire de Historia Militar y de la U.E.O. a continuación, su extensa crónica:
El
pasado miércoles día 4 de Junio se realizó la primera visita del Museo Empire de
Historia Militar y la U.E.O, en conjunción con el Museo del Mar y de la Sal y
con el Ayuntamiento de Torrevieja, al submarino de la Armada Española S-61
"Delfín". En el incomparable entorno que representa el interior del submarino se
vivió una experiencia inolvidable para los que asistimos, que tuvimos la suerte
de disfrutar de esta magnífica nave que tan distinguidos servicios ha prestado a
nuestro país.
La colaboración del personal del museo fue más que distinguida, convirtiendo una
simple visita en un recuerdo que siempre quedará en nuestra memoria, y
demostrando la calidad humana que siempre ha caracterizado nuestra Marina. Por
ello, desde el principio, y antes de comenzar la crónica, desde aquí se desea
expresar la más sincera y profunda gratitud por habernos permitido vivir aquél
día, así como al propio Ayuntamiento de Torrevieja, al Museo del Mar y de la Sal
de la misma localidad y, por último pero no menos importante, a la Armada
Española por haber convertido al "Delfín" en una maravillosa oportunidad de
comprobar cómo es por dentro un submarino.

WELCOME ON BOARD: S-61 "Delfín"
Aunque el modelo en el que se basó para su construcción fue el francés de la
clase "Daphné", lo cierto es que los submarinos clase Delfín fueron construidos
por entero en España. Se llevaron a cabo, en total, ocho unidades para la
Armada, en tanto que otros países hicieron lo propio.
El "Delfín" recibió la bandera de combate el 1 de diciembre de 1974 en la ciudad
donde ahora descansa, tras 31 años de servicio (en los que por fortuna no ha
visto combate) y otros casi 5 ya de museo, desde el 8 de mayo de 2004.

DATOS TÉCNICOS
El S-61 "Delfín" mide 57,8 metros de eslora, es decir, de punta a punta de
largo, por 6,6 metros de manga, esto es, de ancho, por 4,6 metros de calado,
esto es, profundidad.
Tiene un desplazamiento de 1.043 toneladas, y sus motores, que le proporcionan
la misma potencia que la de 48 coches, le permiten alcanzar los 13, 2 nudos en
superficie y los 15,5 nudos en inmersión, disponiendo de dos tipos de motores, a
saber, diesel y eléctricos.
La tripulación de los submarinos de esta clase la conforman 8 oficiales,
incluido el capitán, 15 suboficiales y, finalmente, 33 marineros.

INTRODUCCIÓN DEL MUSEO
"Nuestra tradición marinera y nuestra relación con la Armada Española, hicieron
que el 1 de Diciembre de 1974 Torrevieja entregara la bandera de combate al
submarino S-61 Delfín. Llegando el momento de su baja, el Ministerio de Defensa
tuvo a bien entregar a la ciudad la última bandera del S-61, en una entrañable
ceremonia en el Arsenal de Cartagena. Y, posteriormente, tuvo lugar la cesión
definitiva del buque.
De la mano del Museo del Mar y de la Sal, desde el 8 de Mayo de 2004, el Delfín
pasa a ser el primer buque de la Armada Española que se convierte en museo
flotante, ofreciendo a cuantos lo visitan la posibilidad de conocer el interior
de un submarino e imaginar cómo eran las condiciones de vida de sus tripulantes.
El Delfín, ha arribado a su último puerto, y ya forma parte de la imagen de
Torrevieja"
SOBRE LOS SUBMARINOS CLASE DAPHNÉ
Durante los tres años posteriores a la liberación, la Armada Francesa mantuvo
hasta catorce submarinos de distintos tipos y tamaños en servicio, desde
oceánicos hasta de los denominados "de bolsillo".
Los primeros submarinos que se construirían después de la guerra fueron
versiones mejoradas de los alemanes del tipo XXI, uno de los cuales, el U-2518,
había sido tomado por los franceses en 1945 y rebautizado como S-613 "Roland
Morillot".
Se construyeron hasta seis de este tipo, constituyendo la llamada clase
"Narval", que se mantendrían en servicio desde 1950 y serían mejorados a finales
de la década de los años 60 hasta la entrada de nuevas unidades para la Armada
Francesa años después. Desplazaban estas unidades 1.910 toneladas en inmersión,
llevando seis tubos lanzatorpedos de 550 mm y con una velocidad de 15 nudos en
superficie y 18 en inmersión.
La
segunda clase en aparecer fue la Arethuse, pequeños submarinos de ataque de 669
toneladas en inmersión de los que se construyeron cuatro entre 1.955 y 1.958.
Todos los Arethuse serían posteriormente dados de baja, dado que tras su éxito,
se produjo una clase algo mayor, con un desplazamiento de 1.043 toneladas en
inmersión y 869 en superficie: la clase Daphné.
El proyecto se prestó especial atención a la navegación silenciosa: se probó en
canal la forma exterior del casco con gran minuciosidad y se hizo retráctil todo
el equipo de maniobra de cubierta. Incluso se instalaron micrófonos en el casco,
para comprobar los niveles de ruido y regular la velocidad o las maniobras
convenientemente.
Los submarinos de la clase Daphné resultaron un éxito inmediato y entre 1.964 y
1.970 entraron once en servicio en la Armada Francesa. Además, se vendieron
otros diez: tres a Sudáfrica, tres a Pakistán y cuatro a Portugal, mientras que
en España se iniciaba la construcción de otros cuatro.
Sin embargo, en 1.968, desapareció sin dejar rastro el Minerve, seguido
posteriormente por el Eurydice. Las dos misteriosas y alarmantes desapariciones
fueron seguidas por un incidente en el Flore, en 1.971, al producirse una vía de
agua en el esnorquel, a consecuencia de un defecto de la válvula. Sin embargo,
el comandante del Flore actuó con rapidez y presteza y pudo salvar su submarino.
Los sucesos acontecidos a bordo del Minerve, el Eurydice y el Flore frenaron las
ventas, y aunque no hubo más bajas, tampoco más adquisiciones. Posteriormente,
la evolución de la clase Daphné en la flota francesa fueron los nucleares Rubis.

LA ESTRUCTURA DE LA VISITA
El S-61 "Delfín" se encuentra dividido en siete compartimentos estancos, cada
uno de ellos cubre una serie de funciones específicas. Dispone además de un piso
inferior, donde se alojan elementos de los motores y similares.
Aunque se abordará cada uno de los compartimentos por separado, baste de momento
mencionar que, por orden, son: la cámara de torpedos y sala de marinería, la
cámara de oficiales, la Central de Operaciones (Control), la cámara de
navegación, la cámara de propulsión, la cámara de suboficiales y la cámara de
torpedos de popa.

EN LAS ENTRAÑAS DEL "DELFÍN"
La visita comienza nuestro recorrido bajando por una escotilla en la zona de
proa, donde damos a la primera de las salas, la de marinería. Para nuestra
sorpresa, nos damos cuenta de que la escotilla por la que tan cómodamente
acabamos de descender no es un acceso en sí, sino que se trata del punto por el
cual se introducen los torpedos en el submarino. Esta operación se realiza a
través de sendas barras paralelas que se han utilizado para convertirlas en
escalera y que sea más cómodo para los visitantes descender a las entrañas de la
nave.

La escalera de acceso, que antiguamente era el punto por el que se introducían los torpedos en el submarino mediante grúas y las barras paralelas que ahora son los guardamanos.
SALA DE TORPEDOS DE PROA
La sala de torpedos de proa hace también las veces de sala de marinería. Una de
las cosas de las que más llaman la atención sobre la dureza de las condiciones
de vida a bordo de un submarino de la clase "Delfín" es que sólo existe una
ducha para los 56 hombres de la tripulación, oficiales incluidos, para colmo, de
agua salada.

Entrada desde la cámara de oficiales
Los turnos de descanso son rotatorios, utilizándose el sistema de "camas
calientes", consistente en que cuando un marinero está trabajando, el otro ocupa
la litera, y van rotando. Como ya se ha explicado anteriormente, el espacio
ocupado por las escaleras en realidad está vacío, para la carga de torpedos, y
sólo se ocupa en las horas de las comidas, donde se despliegan una serie de
mesas pelagables, comiendo los hombres de pie.

Las literas de la tripulación
Sobre la parte de proa de la sala, los ocho tubos son precedidos por los
depósitos de aire comprimido que permiten el lanzamiento. El submarino no carga
torpedos de repuesto, disponiendo de doce torpedos en total de 533 milímetros
(ocho en esta sala y otros cuatro por popa). En ocasiones de falta de espacio,
incluso se ha tenido que dormir en dichos tubos de torpedos vacíos.

Detalle de los tubos lanzatorpedos de proa
LA CÁMARA DE OFICIALES
La cámara de oficiales incluye tanto un pequeño saloncito, que es la cámara
propiamente dicha, donde los 8 oficiales pueden mantener reuniones operativas, y
la cama del capitán, el único miembro de la tripulación que no usa el sistema de
"camas calientes", privilegio por la tensión que debe soportar en los momentos
críticos.
Sin duda la habitación más ornamentada y lujosa del submarino, en ella se
encuentra el gallardete, distintivo que indicaba que el capitán se encontraba a
bordo, siendo el único que tenía el privilegio de poder estar a bordo antes de
iniciarse las misiones, él y su esposa cuando esta acudía al puerto a verle.

La sala de oficiales, con la bandera de combate enmarcada
CENTRAL DE OPERACIONES
La Central de Operaciones (también llamada "Control") es la habitación más
importante del submarino. Desde ella se controlan todas las funciones de
combate, tales como lanzamiento de torpedos y manejo de equipos electrónicos,
tales como el radar, el sonar y el sistema de alerta radiológica, que detecta
lanzamientos nucleares o proyectiles balísticos estratégicos en un radio de 24
kilómetros. Asímismo, también se maneja la estación de contramedidas, que
consisten en bengalas que desvían los sensores de calor de los torpedos
enemigos.

Pantallas en la Central de Operaciones
Además de los sistemas e instrumentos anteriormente mencionados, en la Central
del Operaciones también se encuentran los dos periscopios, uno de ellos el de
combate. Para observar a través de él, es necesario incorporarse sobre una
plataforma estrecha que nos eleva por encima del resto de la sala. También cabe
destacar el acceso al nivel inferior, el único piso distinto del resto del
submarino, donde se encuentran los sistemas de los motores diésel y eléctricos
que dotan al "Delfín" de la potencia de 48 coches.

Observando por el periscopio
CÁMARA DE NAVEGACIÓN
La Cámara de Navegación sigue en orden de importancia a la Sala de
Control, ya que desde ella se controlan todos los sistemas relacionados con la
buena marcha de los motores y sistemas energéticos del submarino.

Lecturas en los controles del submarino
Además de los diversos sistemas auxiliares del submarino, si en la sala de Control teníamos un acceso al nivel inferior, a la zona de máquinas, en el caso de la Sala de Navegación tendremos el acceso a la zona opuesta, esto es, a la vela (nombre que recibe la torre del submarino)

Escalera a la vela (torre) del submarino
Entre los sistemas que se encuentran en la sala, cabe destacar la enorme
cantidad de válvulas y controles que regulan aspectos como la presión interna,
decisiva para la supervivencia a bordo, así como otros sistemas diversos, que se
controlan desde un minúsculo puesto al principio de la sala.

Control de las válvulas
Asímismo, es necesario destacar la presencia en esta sala de los sistemas de lastre, tanto de llenado como de vaciado de los tanques. Son estos mismos tanques de lastre los que permiten que el submarino se pueda sumergir (tanques llenos) o mantenerse en superficie (tanques vacíos), pudiendo emerger rápidamente en caso de necesidad soltando el lastre de golpe.

Detalle del control de los tanques
Finalmente, es imposible abandonar la Cámara de Navegación sin reparar en los
timones, tanto de navegación como de profundidad, que son los que permiten
maniobrar al submarino, en combinación con los "alerones" (timones) que
sobresalen del casco y que, en combinación con los tanques de lastre, permitirán
al buque sumergirse o mantenerse en superficie.

Los timones de navegación
CONDICIONES DE HIGIENE Y HABITABILIDAD
Pasadas las salas de gobierno del submarino, encontramos en sendos pequeños
compartimentos que dan al pasillo principal la cocina y los dos servicios.
La cocina resulta especialmente impresionante por lo pequeña que es. Se reduce a
un metro cuadrado, y en ella el cocinero debe preparar desayuno, comida y cena
para los 56 tripulantes, en medio de la asfixia del humo que inevitablemente se
produce. Es sin lugar a dudas una de las cosas que más impresiona del submarino,
la capacidad que tendrá que tener el hombre encargado de los fogones para
realizar su función en tan escaso espacio.

La claustrofóbica cocina del "Delfín"
Otro de los aspectos que debieron ser ciertamente difíciles a bordo del "Delfín" es el tema del baño, del cuál sólo existen dos para toda la dotación. Un tanque de aire comprimido que se encuentra junto al propio inodoro es el encargado de generar la presión que expulsará los deshechos al mar en el caso de ambos.

Uno de los baños del submarino
LA CÁMARA DE PROPULSIÓN
La Cámara de propulsión abarca los equipos que permiten al submarino maniobrar y
avanzar. La mayoría de elementos directos de control del sistema de propulsión
se encuentran en esta sala, sobre todo en lo referente a los motores diésel. Los
motores permiten al sumergible moverse a 13,2 nudos en superficie o a 15,5 nudos
en inmersión.

Vista general de la Sala de Propulsión o también conocida como Sala de Máquinas.
Al
comienzo de la sala existen dos toberas que al mismo tiempo de servir de sistema
de escape de humos actúan como calefacción de la propia sala (no olvidemos que
bajo el agua la temperatura puede disminuir considerablemente). Estos enormes
tubos recubren otros de menor tamaño, las auténticas toberas, que llegan incluso
a alcanzar los 4.000 grados, lo que explica la necesidad de cubrirlas con otra
capa exterior.

Detalle del estrecho espacio dejado por el recubrimiento de las toberas de
salida de gases y vapores
LA CÁMARA DE SUBOFICIALES
La penúltima sala del submarino, y la última que se puede visitar, es la cámara
de suboficiales. En ella, justo en el centro, se encuentra la escotilla de popa,
que permite la evacuación de la nave. De hecho, cuenta esta escotilla con un
sistema de emergencia para poder escapar en caso de necesitad aun estando
sumergidos, extendiéndose un telón especial del suelo al techo que cubre la
escalera de salida, y que es operativo hasta los 50 metros de profundidad,
aunque afortunadamente no ha sido puesto en práctica nunca, ya que a
determinadas profundidades no se sabe si realmente un ser humano sobreviviría.

En la sala de suboficiales
Un
acceso al final de la Cámara nos permite acceder a otra sala donde se encuentran
los sistemas de contramedidas y los tubos lanzatorpedos de popa, la Cámara de
Torpedos de Popa.
Una vez recorrido de proa a popa el submarino, la visita obliga a deshacer el
camino andado y volver a la Cámara de Torpedos de Proa, donde es accionada, como
demostración, la alarma de inmersión, que todos hemos oído en alguna ocasión
gracias a las películas. Desde el momento en que se iniciaba dicha llamada, la
tripulación disponía de un minuto para introducirse en el interior del submarino
y cerrar escotillas, para a continuación sumergirse.

Normalmente, la visita oficial en el submarino S-61 "Delfín" concluye aquí. No obstante, el personal del museo allí destacado tuvo la gentileza de permitirnos deambular por la nave y acceder a lugares que normalmente no se encuentran abiertos al público, no tanto por su secreto militar (que es ninguno) como por su dificultad para acceder a algunos de ellos. Dichos lugares se exponen a continuación.

Sobre la cubierta delante de la vela
LA
VELA
La vela es lo que habitualmente se conoce como la torre del submarino. En ella
se alojan sistemas de circuito cerrado de televisión, luces y demás elementos
para el caso de tener que observar el rumbo del submarino cuando este se
encuentra en inmersión. Además, sirve de soporte al puente.

Detalle de la torre del "Delfín". Obsérvese la puerta lateral y el marcado
recorrido de la escala interior.
Existen dos modos de atravesar la vela y acceder al puente. El primero, desde dentro del submarino, es desde la sala de control, a través de una escotilla y una escalera que conduce a una nueva escotilla en la parte delantera de la torre. El segundo consiste en una puerta que tiene la propia vela en el costado, y que da acceso directo a otra estrecha escalera que conduce directamente al puente.

Accediendo al puente desde la escalera de la puerta exterior
EL PUENTE
En lo alto de la vela, se encuentra el puente. Dadas las especiales
circunstancias de un submarino, en gran parte de las ocasiones el puente queda
inutilizado, debido a que al estar al aire libre queda inundado en inmersión.

En lo alto del puente
No obstante a lo anterior, cuando el submarino se encuentra en superficie, el puente constituye, como en cualquier otra unidad naval, el punto de gobierno desde el que el oficial al mando dirige la nave y controla sus inmediaciones mediante visión directa, ayudado por tripulantes que reciben el nombre de serviolas.

Detalle de la silla del capitán
Junto al puente, en lo alto de la vela, se encuentran instalados los sistemas de observación durante la inmersión tales como el periscopio de ataque. A su lado, un tubo, el esnorquel, permite obtener aire de la superficie para los motores, mientras el submarino sigue en inmersión, mientras que junto al mismo se encuentran antenas y el sistema de radar.

Detalle de las antenas y sistemas del "Delfín"
Existe un nivel por debajo del principal, donde se encuentra un angosto pasillo
desde el que se controlan los sistemas de los motores, pero por evidentes
razones de seguridad, no se realizaron fotos del mismo que se puedan publicar.
Finalmente al conjunto de la visita, existen determinadas curiosidades o
detalles del submarino que merece la pena destacar y que enriquecen los
conocimientos sobre su funcionamiento y sobre la tradición naval española.

LA BANDERA DE COMBATE
Es tradición en la Armada Española que cada buque perteneciente a la misma se
encuentre hermanado con una localidad en particular. Esto es especialmente
cierto en el caso de Torrevieja, donde desde siempre su puerto ha sido ruta de
origen de cargamentos marítimos, en especial de sal, procedentes de las salinas
y lagunas que rodean la ciudad.
Ello permitió el rápido desarrollo del puerto y el elevado tránsito marítimo que
le dio sus lazos con la Armada Española. Así, cuando el S-61 "Delfín" fue
botado, se le dotó de una bandera de combate que le hermanaba con la ciudad de
Torrevieja, siendo otorgada por las autoridades de la localidad en un solemne
acto que pasó a la historia del submarino.
La bandera se conserva actualmente en el interior del mismo, junto con el
gallardete, que indicaba cuándo se encontraba a bordo el Comandante del
submarino, como ya se ha explicado anteriormente.

Bandera del "Delfín", situada a popa del navío
COMUNICACIONES INTERNAS
Las comunicaciones internas entre las distintas cámaras de los submarinos clase
"Delfín" de la Armada Española se realizaban a través de dos medios,
principalmente. El primero de ellos, y el más evidente, era a través de un
oficial que hacía de enlace y transmitía verbalmente las órdenes del control al
resto de cámaras, trasladándose físicamente a ellas, de tal modo que se pudiera
consultar en caso de duda al propio enlace o la orden debiera ser discreta.
El segundo de los medios, que también permitía una elevada versatilidad, era,
siempre que estuviera el sistema disponible, a través de los teléfonos
interiores que existen en cada una de las cámaras del navío, lo que daba
inmediatez al comunicado, al tiempo que permitía la comunicación de ambas
partes. Su único defecto era que hubiera que transmitir dos órdenes a dos
cámaras distintas.
Y finalmente, a lo largo del navío hay distribuidos altavoces para comunicar
mensajes generales a toda la tripulación, como pudieran ser los avisos de
inmersión y similares.

Uno de los sistemas internos de comunicación, el teléfono interior.
Cabe ya destacar como pequeño colofón a la presente crónica de la visita al S-61 "Delfín" que también se encuentra abierta al público en la misma visita la patrullera "Albatros", de la Agencia de Vigilancia Aduanera, aunque por razones evidentes, no fue objeto de tan exhaustiva presencia como lo fue el submarino.

Proa del submarino
AGRADECIMIENTOS
Finalmente, para concluir la crónica de la visita, sólo resta agradecer a las
personas que ayudaron e hicieron posible este evento. Es de necesidad, por
tanto, agradecer al Ayuntamiento de Torrevieja sus esfuerzos para lograr la
existencia de esta parte del Museo del Mar y de la Sal en la que se puede
realizar una visita única.
Asímismo, quisiera también dar las gracias a Javier González Arroyo, compañero
que hizo posible el viaje y que acompañó incansable y pacientemente en la
visita, siendo el encargado de las fotografías.
Por último, pero no por ello menos importante, desde aquí se quiere agradecer
especialmente al personal del Museo del Mar y de la Sal que esa tarde se
encontraba allí, su calidez humana y amabilidad, que hicieron de aquella visita
un evento inolvidable. Gracias a todos ellos.

Reviste especial importancia la necesidad de agradecer al personal del Museo del Mar y de la Sal por su colaboración y amabilidad.
Fotografías: Raúl Matarranz / Javier González Arroyo . Texto: Raúl Matarranz . Adaptación web: Juan Quintana . Prohibida la reproducción de los contenidos de esta página web sin permiso expreso del Museo Empire de Historia Militar.