Por: Juan Quintana (Director del Museo Empire)

Miércoles 16 de Julio de 2008, día de la Virgen del Carmen, patrona de la mar, de todos los marinos y de la Armada. Como cada 16 de Julio la Armada celebra una misa en honor de la patrona a la que tuve el honor de acudir junto a mi compañero Eduardo Manzano, que acudió en sustitución de nuestro coordinador de actividades, Ráúl Matarranz, que no pudo asistir al evento por motivos laborales.

Al llegar al edificio del Cuartel General de la Armada situado en el Paseo del Prado de Madrid fuimos recibidos por los soldados de la Infantería de Marina que custodian el edificio, que lucían el uniforme de gala para la ocasión. Tras presentarles la invitación, una funcionaria del Cuartel General nos condujo hasta la segunda planta, donde nos situamos para participar de la santa misa. Desgraciadamente tuvimos que permanecer de pie durante toda la ceremonia debido a la falta de asientos, los cuales habíamos cedido por deferencia hacia las señoras y personas mayores, teniendo además que hacer frente a un intenso calor aumentado por el traje y la corbata. Pese a todo, el evento fue muy emotivo, las palabras del sacerdote muy cercanas y familiares. Uno de los momentos más especiales de la ceremonia fue cuando la banda de música de la Infantería de Marina interpretó el Himno Nacional y casualmente un rayo de sol iluminó de repente toda la estancia al incidir sobre la enorme cristalera del techo, dándole a su interpretación un aire de misticismo patriótico al que pocos podrían permanecer indiferentes. Como no podía ser de otro modo, la misa finalizó con la Salve Marinera entonada por todos los asistentes

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Eduardo Manzano y yo al finalizar la misa

Una vez finalizada la Santa Misa procedimos a subir a la octava planta, donde la Armada nos tenía preparado un cóctel en la cafetería de oficiales. En ese momento nos encontramos con Don Esteban, también miembro de la Asociación de Amigos del Museo Naval, con el que entablamos una interesante y entretenida conversación durante buena parte del evento. El cóctel se inició con unas emotivas palabras de los almirantes, que marcaron el inicio del mismo, el cual destacó por el buen ambiente entre los asistentes, habiendo una gran cantidad de autoridades civiles y militares. Estuvimos hablando con algunos invitados, algunos ya conocidos, como los miembros de la Liga Naval y otros que conocimos en ese momento con los que mantuvimos una agradable conversación.

Los invitados disfrutando del cóctel  (El rostro del personal militar ha sido difuminado por evidentes motivos de seguridad)

También quiero destacar lo amable que fue el personal de la cafetería de oficiales, siendo todos muy cordiales en el trato con todos, pese a lo ajetreado de la jornada en la cafetería con tanta gente a la que atender, consiguiendo además que a nadie le faltara comida y bebida.

Tras el cóctel los invitados se fueron retirando y nosotros hicimos lo propio, habiendo pasado una agradable mañana en la magnífica compañía de todos los asistentes al evento, rindiendo honores a la patrona de todos los que nos sentimos, de un modo u otro unidos al mar.

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